Manuel Molina


La plazuela y el Tardón

Me voy a casar contigo sin ponerte condición; sólo te pido una cosa que se llama comprensión.

Ayer, cuando la tarde moría sorprendieron las estrellas tu boca junto a la mía.

El viento por la alameda estrenaba melodía, y yo por el dulce camino de tus labios me perdía.

Mi boca sobre tu boca danza loca de alegría, mi sangre cantaba a gritos y la fuente se reía.

Y cuando tu boca al fin, se separó de la mía, la noche dos veces negra se vistió de luz del día.

Por primera vez

Por primera vez me he sentido hombre sin saber por qué. Seguramente tú tienes la culpa por ser tan mujer.

Vengo a darte los recuerdos de un hombre que conocí; vive, pero siempre vive acordándose de tí. Me lo encontré en el camino y nos hicimos hermanos y lo invité a que subiera al lomo de mi caballo.

Sólo te bese una vez y cuando pienso en tu beso la boca me sabe a miel.

Anoche soñé contigo, fue como un cuento de hadas yo era el Príncipe del cuento y tu la Reina encantada. Yo te besaba tu boca y tú mi pelo acariciabas y las estrellas del cielo de felicidad lloraban.

Cuando yo me desperté y vi que tú me faltabas, quise quedarme dormido pero el sol no me dejaba.

Por la madrugá tu pecho de seda es pa mí na más.

Y tu me besas la boca y tú me muerdes los labios, y me ruegas y me lloras y tu vía es un agravio ¿Qué culpa tengo yo si no puedo remediarlo? Que te quiera es imposible Porque yo en mi corazón no mando.